Eva Barrera Graña es licenciada en Derecho y actualmente vive en Sevilla con su familia.

¿Cómo enfrentas las dificultades de la vida?

Por Eva Barrera Graña

La vida está llena de situaciones diversas. Momentos buenos y malos, días de llanto y otros de alegría; risas y lágrimas. Épocas de felicidad y épocas de dificultad. Como dijo el rey Salomón “Todo tiene su tiempo”. A todas las personas nos pasa. Hay veces que andas ilusionada con algo, toda tu emoción y energía la enfocas ahí, incluso por largo tiempo. Si eres cristiana y tienes tu fe depositada en Dios piensas que lo que te ilusiona tanto es Su Voluntad para tu vida. Pero, de repente, todas las puertas se cierran, no sale lo que creías que iba a ser, no va a buen puerto y se cierra la puerta en tus narices. El Señor te abrirá otra y tú lo sabes, nunca te pondrá en una situación que no puedas soportar; pero la desilusión y el desánimo se apoderan de tu mente porque no ha ocurrido lo que estabas segura iba a suceder.

La gran diferencia entre la persona que tiene fe y la que no, entre el cristiano y quien no lo es radica en cómo afrontamos la vida, las desilusiones, las puertas cerradas y las dificultades. Si eres una persona de fe no significa que estarás exento de problemas, incluso calamidades. ¡No! Los problemas y pruebas vendrán, porque en medio de ellos maduras y tu fe aumenta. La diferencia está en cómo reaccionamos ante las decepciones de la vida, cómo las asimilamos. Tienes dos herramientas que te ayudarán a aceptar cada cosa que pasa en tu vida:

1. Tener un enfoque de eternidad en la vida. ¿Cómo afecta lo que te pasa para tu eternidad? ¿Ha servido esa mala experiencia para que te acerques más al Señor? ¿Ha sido utilizada para que dejes malos hábitos? ¿Tu vida de oración y santidad ha mejorado? Debemos reflexionar siempre qué son 80 años en comparación con la eternidad. Dar más importancia a la Vida Eterna que a ésta, ayuda realmente a no afligirnos tanto ante lo malo que nos pase aquí y a asimilar cada circunstancia como pasajera y enviada o permitida por el Señor.

2. Las promesas que vienen en la Biblia, la Palabra de Dios, para aquellos que confían en Él. Hay preciosas promesas que podemos acoger todos los que buscamos obedecer y conocer cada día más al Señor. Son alimento y agua fresca en medio de la tormenta. Algunas de ellas son las siguientes:

Juan 16:33 “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”.

Isaías 58:11 “El Señor te pastoreará siempre, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan”.

Isaías 40:30,31 “ Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan al Señor tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán”.

Si conoces la Biblia, te animo a que estudies las promesas que el Señor tiene para sus hijos. Realmente te ayudarán a levantarte cuando hayas caído, a animarte cuando estés cansado. Ejercita la fe descansando en sus promesas porque son verdad. Si, por el contrario, no conoces la Biblia y nunca la has leído, me gustaría decirte que es Palabra de Dios que a muchas personas a lo largo de la Historia ha reconfortado, guiado, ayudado y levantado en medio de las dificultades. Aún hoy en día en el mundo tecnológico que vivimos, sigue teniendo la misma función y sigue siendo el libro más leído. Es una evidencia de que es el libro de Vida y la mejor guía para nuestro caminar. Tenemos la seguridad, como dice su Palabra, de que pase lo que pase, si esperas en el Señor, Él te levantará.